Blog de las Despiertas
Gordofobia, ciclos y amor propio

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Mar Soler

Coach de Salud y Nutrición Integrativa

Gordofobia, ciclos y amor propio

No es un secreto que, desgraciadamente, buena parte de mi vida no me he llevado bien con mi propio cuerpo. No me gustaba que fuese más ancho y alto que los demás, que tuviera acné, que tuviera celulitis, que no fuera suave, que tuviera pelos o que la ropa no me quedara como yo quería. Como podrás imaginar, la lista de aspectos que no me gustaban sigue y sigue.

La gordofobia ha estado presente desde que era pequeña. No lo pasé bien en el colegio por ser más grande que mis compañeros y terminé creyendo que tenía un problema por no conseguir caber en determinadas tallas o tener un cuerpo delgado y terso como el de otras niñas. Nunca me vi reflejada en las revistas o la televisión ni tuve referentes con cuerpos reales. Y, tal y como pasa con todas las creencias fundamentales que tenemos, lo que empezó siendo un mensaje que percibí que el mundo me mandaba, terminó siendo una historia que yo me comencé a repetir a mí misma constantemente sin ser consciente de ello.

Con el paso del tiempo, asumí que debía ir al gimnasio y comer menos para perder peso, que debía maquillarme o vestirme de cierta manera para ser deseable y que no encajaría ni me sentiría querida por ser diferente. Aprendí a odiar mi cuerpo por no permitirme encajar y fui perdiendo autoestima a cada paso del camino.

En mi intento por camuflarme dejé de escuchar las señales que mi cuerpo me mandaba y, como consecuencia, desarrollé problemas digestivos, aprendí a convivir con la ansiedad, y empecé a fumar y a beber para adormecerla. Dejar de sentir malestar mediante dichos hábitos se convirtió en la forma en que pasaba tiempo con todos mis amigos y me metí en relaciones con personas que no me llenaban ni me trataban bien. Me conformé con menos porque pensaba que es el precio a pagar por no estar delgada.

A medida que he comenzado esta nueva etapa de coaching de salud y he estudiado el funcionamiento integral del cuerpo de la mano de grandes médicos y especialistas en la escuela IIN de Nueva York, he podido ir haciendo las paces con mi cuerpo poco a poco. Creo que algo que ha cambiado mi forma de relacionarme con él es la conexión con mi voz interior, puesto que seguirla siempre me lleva a buen puerto y he observado que mi cuerpo siempre responde favorablemente.

Me ha servido mucho imaginar mi cuerpo por dentro. Visualizo cómo fluye la sangre por mis venas y arterias, cómo mis pulmones se llenan de oxígeno y todos los procesos que deben llevarse a cabo para que pueda seguir viva un minuto más. He aprendido a apreciar la belleza de la naturaleza que nos conforma como humanos y a dejar de dar por sentada la salud.

Mi primer paso hacia una vida más plena fue dejar de fumar y, prácticamente, de beber alcohol. Dejé de intoxicarme adrede para tapar mis sentimientos y miedos y comencé a trabajar mis emociones. Potencié mi sabia voz interior y ahora escucho con atención sus indicaciones. He aprendido a respirar y a comunicarme mejor conmigo misma para regular mi sistema nervioso y reducir la ansiedad, a pesar de que no siempre es una tarea sencilla; y empecé a prestar atención a qué alimentos le sientan bien a mi cuerpo y le dan vitalidad reduciendo la inflamación. Además, comencé a jugar con la ropa hasta que encontré qué tipo de ropa me representa, me sienta bien y me es cómoda, en lugar de intentar encajar en un molde que no me permite brillar por quién soy.

Otro gran paso fue aprender que la vida son ciclos. Hay momentos de mayor excitación, por lo que el cuerpo responde necesitando más comida, descanso o inflamándose; hay momentos de tranquilidad en los que es mucho más fácil desconectar del ruido exterior; hay momentos en los que ovulamos o menstruamos y nuestro cuerpo responde de forma natural. Aceptar que el cuerpo cambia a la vez que lo hacen nuestras circunstancias es salud, puesto que este es el reflejo más inmediato de cómo estamos gestionando todo lo que nos está sucediendo. Y, en lugar de despreciar sus reacciones, debemos aprender a escuchar qué es lo que trata de comunicarnos.

Ver que hay tantas mujeres que maltratan su cuerpo y se hablan mal a sí mismas por no encajar en un ideal ficticio me revienta. Los cánones de belleza han ido cambiando tanto a lo largo de los siglos que nos sentimos perdidas y pienso que ello se debe a la falta de educación que recibimos acerca de lo verdaderamente importante: la salud, la autoestima y la gestión emocional.

Quiero mandarte un mensaje. Quiero decirte que eres única, preciosa y auténtica tal y como eres. Nuestro cuerpo es un templo que nos permite vivir esta experiencia llamada vida y se merece que aprendamos a tratarlo con respeto. Debemos dedicar tiempo a conocerlo y brindarle aquello que necesita: los alimentos correctos, el tipo y la cantidad de actividad física que necesite, descanso de calidad, una buena gestión emocional y mucho, mucho amor. Y esta es una tarea que nunca termina, puesto que nuestras necesidades van evolucionando y debemos aprender a adaptarnos a ellas.

Te prometo que, una vez comiences a escucharlo y a observar los ciclos naturales de tu vida, este responderá automáticamente de una forma que nunca antes habías experimentado. Todo es un proceso y la magia reside en aprender a querernos, cuidarnos y valorarnos cada día. Nos lo merecemos.

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6 comentarios

  1. Bonitas palabras para compartir con todas nosotras.
    Cada una con nuestro cuerpo …deberiamos escucharlo para conocernos mejor y encontrar el gran equilibrio que necesitamos para seguir el dia dia.
    Endavant Mar. 😘😘

  2. Muchas, muchas gracias por este Post! Absolutamente inspirador! Creo que vas a ayudar a multitud de personas con estas reflexiones . Tenemos en la sociedad una percepción distorsionada de nuestra propia imagen en pro de una no-realidad que parece que debemos asumir . No todas somos iguales (afortunadamente!) somos únicas y especiales y tenemos que aceptarnos tal y como somos .
    Muchas gracias Mar !!!! 🙏🏻❤️❤️❤️

    1. Muchas gracias a ti, Carmen, por tus palabras. Efectivamente, todas somos únicas y preciosas. Solo nos hace falta darnos cuenta de ello y empezar a crear la vida que merecemos. ✨

  3. Me parece que has descrito uno de los problemas que, aún a fecha de hoy me siguen acompañando.

    Lo haces de una manera sensible, sensata e ilustrada y me ayuda a considerarme más y de mejor manera.

    Muchísimas gracias por tu guía.

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